¿Debería poner precios en mi web?

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Seguro que te has encontrado en esta situación. Estás preparando tus textos para tu nueva web, o la estás diseñando tú misma. Todo va bien hasta que llegas a la página de servicios y te encuentras con la eterna pregunta: ¿debería poner precios en mi página web?

Si trabajas con producto, la respuesta es obvia: el precio es obligatorio sí o sí. Pero si ofreces servicios, la cosa se complica, y he de decirte que no hay una respuesta correcta. Cada negocio, cada persona y cada público objetivo tiene unas necesidades que hace que unos tomemos una decisión y otros otra.

Sin embargo, antes de que entremos en materia, tengo que decir una cosa. NUNCA, NUNCA, NUNCA dudes en poner los precios en tu web por miedo. No te fijes en lo que está haciendo la competencia, no bases tus precios en los suyos, no tengas miedo a no conseguir clientes porque tu precio es más elevado que el de otras personas de tu sector. Mi opinión es que tienen que contratarte por bueno, no por barato. Si das un servicio de calidad y lo ofreces por un precio justo, los clientes adecuados lo aceptarán.

Ahora, vamos a hacer un análisis de las distintas situaciones en las que puedes encontrar y mi recomendación sobre si poner o no poner precios en tu web:

Cuándo deberías incluir precios en tu web

Cuando necesitas filtrar a tus clientes

Cuando estás cansada de recibir mensajes, perder tiempo en reuniones, o hacer presupuestos que nunca reciben respuesta porque a estos posibles clientes les parecen caros tus servicios o no están dispuestos a invertir dinero en ellos, es momento de incluir tus precios en tu web. Serán una buena manera de filtrar aquellos clientes que solo quieren una reunión y un presupuesto barato de aquellos que están realmente dispuestos a invertir en tus servicios.

Cuando tienes servicios paquetizados

Si vendes servicios pero los agrupas en packs, deberías siempre poner los precios. Por ejemplo, supongamos que eres coach, y vendes tu servicio de coaching por paquetes de sesiones. O que tienes dos programas de coaching enfocados a públicos diferentes y que duran un número de sesiones/ tiempo definido. En este caso te recomiendo encarecidamente que incluyas los precios en tu web. Paquetizar servicios y poner precios cerrados puede ser una buena opción para cualquier persona que ofrezca servicios, así que te animo a analizar si esta puede ser una buena opción para ti.

Cuándo no poner precios en tu web

Cuando te sientes más cómoda con la venta de tú a tú

He tenido clientes que han preferido no mostrar precios en su web por una sencilla razón: se encuentran más cómodos conociendo a la persona, con el proceso de venta cara a cara o por videollamada. Consideran que ellos son una parte fundamental del proceso de compra y prefieren tener una sesión de valoración con el posible cliente, mostrarle por qué necesita sus servicios y decirle el precio en esa reunión. Incluso tengo una compañera de profesión que en sus inicios lo hacía así y siempre conseguía cerrar la venta. Si tienes ese talento oculto, te animo a que lo utilices, y si consideras que tú eres una pieza fundamental en el proceso y te sientes cómodo vendiendo cara a cara, ¡adelante!

Cuando ofreces servicios muy adaptados al cliente

Si tus servicios son extremadamente adaptados y personalizados para cada cliente, no pongas precios en tu web. Simplemente porque va a ser imposible hacerlo. Será mejor que ofrezcas una sesión de valoración gratuita, dediques tiempo a esta persona, veáis juntos qué es lo mejor para su negocio y le expliques que el precio es completamente personalizado y el presupuesto también. Aún así, como sé que conocerás tus precios base, te recomiendo que antes de esa sesión de valoración, “obligues” a tus posibles clientes a rellenar un formulario completo donde te den más detalles sobre lo que necesitan y el rango de precios en el que se mueven.

Otras soluciones

Desde X€ o a partir de X€

Si no quieres cerrar opciones, hay dos soluciones que te pueden ayudar. La primera es mostrar tus precios como “desde x€”. Esto le da a tu cliente la información de presupuesto mínimo del que debe disponer para trabajar contigo, pero no le da una cantidad cerrada, lo que te permite ser transparente sin dejar de ser flexible o impedirte adaptar el servicio al máximo. La otra opción es dar una horquilla de precios, marcando un precio base y hasta dónde puede llegar este precio dependiendo de la personalización de los servicios.

Siempre se puede cambiar de idea

Si no te aclaras, prueba. Puedes poner tus precios durante un mes. ¿Qué no funciona? Los quitamos. O pregunta a tu audiencia en las redes sociales, o a tus clientes cuando terminen un trabajo contigo. Y sobre todo no tengas miedo. Una web siempre está viva y cambiando, y siempre hay tiempo de rectificar. 

Y tú ¿has puesto los precios en tu web o prefieres que se reúnan contigo y hacer un presupuesto a medida? ¿cuál es la razón por la que has elegido una estrategia u otra? Y como usuario, ¿prefieres ver los precios de servicios en la web? Me encantará leerte en los comentarios.

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